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sábado, 21 de febrero de 2009

Capítulo 17. La vida en una semana


Dios hizo el mundo en una semana y en el séptimo día descansó. Yo he vivido como nunca en una semana y en el séptimo día descansaré.

Málaga ha sido una de las ciudades que recordaré durante años, no por su monumentalidad o belleza sino por las experiencias que me he traido de allí. No olvidaré sus paseos, ni sus largas habitaciones de charlas y confidencias, sus comidas preparadas y del Pimpi; sus risas y complicidades, sus discotecas y sus diversiones. Gracias a todas por esta semana donde la vida se ha condensado en tan pocos días, donde el Quetzal de Carmen, el jacuzzi de Rocío, los ojos de Marta y la convivencia con Eu han sido las joyas de esas coronas que adornaron las mejores cabezas de la CEA. Gracias a Esther y ese cerrar de objetivo, a Marta Pimentel y su alegría (aunque me tiraste el cubata), a Anita por sus anécdotas, a Sol por alumbralo todo, a Raquel y sus medias únicas en España, a Laura y sus palabras amables, a Marta Fernández y a su compañía, a Macarena y su cara de estoy muriéndome, a Rebe por sus varitas mágicas, a Vero y sus oposiciones y a la piñata que encerraba el amor que siento por vosotras.

Gracias a todas.

PD: Una de las mejores fiestas de mi vida.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Capítulo 16. Alcalde durante un minuto


Esta tarde he visitado el Ayuntamiento de Málaga. La primera impresión que tuve fue la extrañeza, pues no veía el cuadro del rey por ningún lado, después nos contaron que por unos privilegios reales el Salón no lo preside la efigie de nuestro monarca sino el escudo malacitano bajo un dosel dorado. Después de las explicaciones de los títulos de la ciudad y del funcionamiento regular del Pleno, no pude evitar el sentarme en el sillón del Alcalde.
¿Qué sentí? La verdad es que nada, ningún sentimiento de superioridad, ni de diferencia. No sentí nada. ¿Será que la singularidad no la dará el sitio?¿Será que los alcaldes o cargos políticos son igual que el resto de mortales? No lo sé, si llego algún día a alcalde lo descubriré, pero me da a mi que nunca podré contestar a estas preguntas.