Capítulo 84. Garganta profunda (una experiencia espeleológica)

domingo 8 de noviembre de 2009 |


La cuerda entre las piernas, la izquierda inútil.
Poco a poco nos introducimos en la Madre.
Más y más en la profundidad sin luz.
Humedad y roca donde habitan las bestias.
Huesos y mierda.
Te encorvas, te arrastras, te enfangas.
La oscuridad total.
El silencio.
Los latidos de la Madre.
Al final el ascenso...
Pero mientras, espero al final del túnel.

Capítulo 83. Transverberación.

miércoles 4 de noviembre de 2009 |


Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.

[Teresa de Cepeda y Ahumada]



Hallábame ayer en la cocina cuando díjome mi madre:

-Niño, traeme un pésimo.

(Sin palabras me quedé y sigo en ese estado.)

Capítulo 81. Quid est veritas?

jueves 29 de octubre de 2009 |


Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.

Mañana, tarde y madrugada.

Infancia, Madurez y vejez.

Separaciones humanas. El tiempo no existe. El bien y el mal tampoco.

Y, ¿la verdad?

Capítulo 80. Las Tinieblas

lunes 26 de octubre de 2009 |


En las profundidades de la tierra, en la oscuridad absoluta, sin caminos y sin horizonte, avanza una lombriz perforando un túnel en el barro con el único órgano que posee, su boca y su ano; no tiene ojos, ni olfato, solo tacto, sabe que el sol la hiere y la puede matar.

Ella simplemente es un tubo orgánico que vive y procrea, y a la vez perforando sin destino conocido, fecunda el suelo y el subsuelo.

Ella tiene un solo pensamiento: "Las tinieblas existen, luego vivo en las Tinieblas."

Lentamente razona que lo único que existe es la oscuridad de su noche eterna.

Ese es su mundo: las Tinieblas.



Ese mundo negro le da vida, una etapa superior de la materia, ella es feliz, al perforar come tierra y excreta humus, esencial para la vida vegetal y continuación de la vida planetaria, ya que no existe otro fertilizante que lo supere.

Ella está feliz, es el primer eslabón en la cadena de putrefacción subsistencia y procreación, pero ella no lo sabe.

Solo sabe que lo único que tiene existencia es ella y sus queridísimas tinieblas.

Rodolfo Cepeda

Texto seleccionado por Noelia Escarramán.

Capítulo 79. Agujero negro.

domingo 4 de octubre de 2009 |


Nunca he llegado a entender que son los agujeros negros. Son una realidad que escapa a mi intelecto.

Siempre me he imaginado que son como la cárcel en la que se encierran a los malos en Superman. Pero, ¿cómo se forma un agujero negro?; ¿qué ocurre en su interior?; ¿cómo es posible que hasta las partículas más pequeñas se queden en su interior y nunca más puedan salir? Son preguntas sin respuestas cómo tantas otras que tendremos a lo largo de nuestras efímeras vidas.

Mientras sigo pensando en los agujeros negros intendo dormirme. Quizás en sueños logro desentrañar el sentido de la vida.

Agujero negro: es una región del espacio-tiempo provocada por una gran concentración de masa en su interior, con un enorme aumento de la densidad, lo que provoca un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera los fotones de luz, pueden escapar de dicha región. Se cree que en el centro de la mayoría de las galaxias, entre ellas la Vía Lactea, hay agujeros negros supermasivos. La existencia de agujeros negros está apoyada en observaciones astronómicas, en especial a través de la emisión de rayos X por estrellas binarias y galaxias activas. (Fuente: wikipedia)

Capítulo 78. La sonrisa.

domingo 27 de septiembre de 2009 |


Mientras releía los cambios una y otra vez, solo recordaba aquellas palabras que en Fátima le dijo Lucía.
Al principio, fue miedo lo que le produjo aquella revelación pero, poco a poco, la sonrisa regresó a su rostro. La turbación y el desconcierto dieron paso a la aceptación de su misión.
Duraría poco. Lo sabía. Incluso en el momento en el que aceptó lo sabía.
_Esto no puede seguir así. Esto no puede seguir así._

Humildad, humildad y humildad. Tres máximas que se marcó.
Era extraño ver a un párroco de pueblo en la silla gestatoria.
Era extraño verlo en un trono conversando con los niños.
Quizás quería cambiar muchas cosas, demasiadas. Supongo que así pensarían Villot y Marcinkus; la mafia y la logia P2. Demasiadas cosas, demasiadas cosas.

_Humildad, ese es el espíritu. Humildad. El cambio será gradual. Poco a poco.
Pobre Nikodim. Que no me haya coronado a desagradado mucho a Siri. Pronto sabrán que es solo el principio. El principio. El princi..._

El Papa Juan Pablo, sólo reinó 33 días pero en el transcurso de ellos se intuyó un cambio que podría haber reactualizado la Iglesia. Reactualización que hoy día todavía no se ha dado.
Embolia pulmonar o complot lucrativo. Nunca se sabrá. Lo que es cierto, es que la esperanza en él depositada se rompió aquel día y nadie ha sabido recomponerla.
De Luciani, por nuestra parte, sólo recordaré una cosa: Su Sonrisa.