
Ilustrísima Sra:
Me dirijo a usted para agradecerle sus muestras de interés por mi vida privada. Hay cosas en las relaciones con otras personas que tendría que saber. Una de ellas es el derecho a la intimidad, hace poco salió en The Sun una imagen de Patrick Swayze moribundo debido a la quimioterapia, seguramente para usted le resultara simpática y entretenida esa instantánea, para mi es vomitiva. Esa diferencia de concepción le ha llevado a practicar cortes de manga a diestro y siniestro; y como no, a preguntar a sus compañeros de trabajo con quién se acuestan o con quién dejan de hacerlo. Pues, le hago saber, muy señora mía, que existe algo que creo que le falta y es educación, quizás por eso no se sienta realizada por las labores que realiza e intenta hurgar en las intimidades de otras personas, quizás por eso no sea feliz.
Las soluciones posibles a su edad pueden ser dificultosas, pero le animo a que afronte la vida de otra manera, viviendo su vida y dejándola vivir a los demás.
Yo mientras tanto, seguiré escuchando una canción que hizo celebre Cecilia hace muchos años y que en esta ocasión he cambiado la letra para usted:
Dama, dama de alta cuna y de baja talla, señora de su señor con cortes de decepción.