
Esta historia habla del miedo.Miedo a la soledad, a quedarnos a solas con nosotros mismos. Esos instantes de angustia en los que te miras a través del espejo y ves tu realidad.
Miedo a perdernos en una muchedumbre ausente de sentimientos. A pesar del gentío que nos rodea sólo estamos nosotros con nuestro miedo.
Miedo a decidir, a escoger un camino correcto o incorrecto. Miedo a quedarnos parados en un punto. Miedo a continuar caminando. Miedo, miedo, miedo...
Es el miedo el que nos ata de pies y manos, el que nos impide disfrutar de las maravillas que nos ofrece el mundo.
Pero, a pesar del miedo, tengo esperanza. Es lo único que nos queda cuando cae el telón y comienza la función. Hay que salir al escenario y actuar como si nada ocurriese, ocultar los verdaderos sentimientos e intentar convencer a los demas que en realidad somos muy felices.
(Ahora esto se incrementa al terminar una etapa, el miedo a lo desconocido del futuro, el como será mi vida? Recuerdo hace años estas conversaciones contigo y ahora más que nunca te entiendo).
Cruz Vega