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sábado, 17 de septiembre de 2011

Capítulo 148. Eterno Gardel.

Recuerdo una mañana de verano de hace casi 15 años. Sus facciones están borrosas, pero todavía conservo su perfume a Baron Dandy y su voz entrecortada entonando el tango de la cieguita. Cuando vi que lloraba le pregunté el por qué. Y su respuesta balbuceado fue que su padre, también era cieguito.

lunes, 14 de junio de 2010

Capítulo 116. Fotos.


Abrí el álbum sin saber que me iba a encontrar. Poco a poco iba descubriendo lugares, situaciones muy lejanas en el tiempo. Inmortalizadas en un segundo de vida y en una eternidad de muerte.
Os vi.
Llorar nos hace humanos y recordar tiempos pasados, también.

En recuerdo a mis abuelos y a mi madrina.

jueves, 29 de abril de 2010

Capítulo 110. Viajando hasta tí.

Ayer regresando del trabajo en autobús volví, tras casi un año y medio, a llorarte otra vez. Quizá se juntó que era el día más gris que recuerdo en mucho tiempo, o que se acercan estas fechas tan familiares, o qué se yo… El caso es que la nostalgia por lo vivido y que no volverá me engulló y volví a llorar.


En esto casos, lo que yo personalmente recomiendo es dejar la mente volar libre, que viaje cual máquina del tiempo y nos coloqué donde le apetezca, que es siempre donde necesitamos estar en ese momento. Y viajé, viajé mucho.


Volvíamos a estar todos juntos, una Nochebuena más, todos los primos disfrazados haciendo los teatros que se nos ocurrían para los mayores. El sabor de los turrones, mazapanes, mantecados, el sonido de las panderetas (que siempre se guardaban antes y después de cantar en la alacena), el “plop” de la botella de champán que mi tío Miguel descorcha sonriendo, las carcajadas de mi padre y mi tío Kiko… Y tú riendo con ellos al fondo, en tu rinconcito de siempre con tu cigarrito en la mano, más cenizas ya que cigarro (nunca comprendí como hacías para que las cenizas siguieran formando la forma del cigarro sin derramarse, aunque te lo hubieras fumado ya).


Otro viaje me colocó en la salita de tu casa, un día cualquiera después de quedarme a dormir, una mañana cualquiera. Tú me dabas tu cuadernito donde tenías ordenadas y catalogadas las más de 200 películas de tu colección. Yo tenía que elegir cuáles íbamos a ver ese día, siempre tres: una a la mañana, otra al mediodía y otra por la tarde-noche. Yo hacía como el que no sabía qué ver, pero ambos sabíamos que acabaríamos viendo Bitelchus (nos conocíamos hasta los diálogos jejeje). Un día me dijiste que esas películas serían mías. La verdad es que tengo muchas, más que nadie, pero no he querido ser egoísta y les he dejado algunas a los primos, seguro que no te molesta. ¡Ah! al final tenías razón y he acabado trabajando en la tele, supongo que tienes parte de culpa en ello.


Otro viaje me llevó a un día muy, muy feo. Un día en el que fuimos a verte después de uno de esos malditos ataques. Nunca quiero pensar en estos días, pero ese fue especial. Normalmente no te recuperabas del todo, no sé si te acuerdas porque estas son cosas para olvidar, pero muchas veces te costaba hablar o acordarte de cosas, reconocer a gente. Ese día fue especial porque nada más entrar por la puerta escuché tu voz, algo débil, decir “ha venido hasta la Nieve, qué frio”… Te hubiera gustado conocerla más a fondo, cuida muy bien de mí, y me hace ser mejor persona.


También viajé a un día en el que ya estabas encamado, te faltaba poco para descansar por fin de todo, ese día estábamos preocupados porque no acertabas con tu número de hijos (salían más de los que tienes) cuando te preguntábamos que cuántos tenías. Todo encajó cuando cabreado dijiste que sí tenías razón, que Rafael no era hijo tuyo pero como si lo fuera. Realmente mi padre se parece a ti en muchas cosas, sobre todo en las buenas, que son muchísimas. Aunque no en el equipo de fútbol… Mira que salirte más nietos béticos que sevillistas… Anda que no hubieras disfrutado nada con la de títulos que habéis ganado.


En fin, no es plan de llorarte una vez más, sino de reírte, disfrutarte (aunque sea en el recuerdo) y pensarte mucho, que mientras te pensemos nunca te habrás ido. Voy ahora mismo a ver si veo de oferta “Una noche en la Opera” de los Hermanos Marx, tengo ganas de viajar con la mente y oírte reír a carcajadas.


Te echo mucho menos. Te quiero abuelito.


Un beso.

Rafael Sánchez Real

domingo, 20 de diciembre de 2009

Capítulo 92. Villancico de familia.


Añoro esas Navidades donde mi abuelo con la botella de anís, mi madre con el almirez y alguno de mis hermanos o primos con la pandereta nos poniamos alrededor de una mesa para celebrar una fiesta que es ante todo familiar. Hoy habrá sillas vacías, pero como decía un villancico "por la baranda del cielo se pasean unos señores". Yo desde luego puedo ver a mi abuelo con la cucharilla y la botella de anís, a mi abuela a las palmas diciendo que no era la toná y a mi tia cantando.
No estarán con nosotros pero que vistas tan buenas tienen.
Yo como ellos cantaré nuestro villancico.

La Virgen va caminando huyendo del rey Herodes.
Por el camino han pasado muchas penas y sudores.

Al niño lo llevan, con mucho cuidado

porque el rey Herodes quiere degollarlo.


Siguieron más adelante y a un labrador que allí vieron,

le ha preguntado la Virgen:
"Labrador que estás haciendo."
Y el labrador dijo:
"Señora labrando un pescual de piedras para el otro año."

Fue tanta la confusión,
que Dios le mandó de piedras

que parecía su haza
una mismísima sierra.

Y ese fue el castigo que Dios le mandó
a aquel malhablado de aquel labrador.


Siguieron más adelante y a un labrador que allí vieron,
le ha preguntado la Virgen:
"Labrador que estás haciendo."
Y el labrador dijo:
"Señora sembrando un pescual de trigo para el otro año."
"Vente mañana a segarlo sin ninguna detención,

que ese regalo quiere hacerte el Divino Redentor."

Y el labrador dijo:
"Eso, ¿cómo va a ser: en tan poco tiempo sembrar y coger?"

Llegó el labrador a su casa
y le contó a su mujer
toíto lo que le pasa.
Y la mujer dijo:
"Eso, ¿cómo va a ser: en tan poco tiempo sembrar y coger?"

A la mañana siguiente,
pasó un escuadrón a caballo
por una mujer,
un niño y un viejo van preguntando.

Y el labrador dijo:
"Cierto que los vi. Estando sembrando pasaron por aquí"

Se miraron unos a otros.

Diez mil reniegos echaron
de no poder conseguir el intento que llavaron.
Y el intento era el cogerlos presos

para presentarlos al rey más soberbio.

domingo, 31 de mayo de 2009

Capítulo 56. Flores de mayo


Parece mentira
que después de tantos años
rotos nuestros lazos
sigamos manteniendo la ilusión
en vuestro aniversario.

Las flores de mayo,
poco a poco cederán,
a las patas de gallo.
Y nos buscaremos
con los ojos
por si queda algo.

El 25 de diciembre es
vuestro aniversario
y no sabemos si besarnos
en la cara o en los labios.

Hay algo vivo en este amor
que aunque empeñados en soplar
hay llamas que ni con el mar.

Hoy he recordado esas largas charlas en el patio de colegio. Las caminatas hasta el instituto. El Burger y el McDonald. Esas dudas iniciales. El primer amor y la desilusión. La hermandad y la despedida.
Será porque nacisteís el mismo día, será porque es imposible olvidar esos recuerdos, será por todo, será por nada, será por el futuro o será por las bodas que nos queden por llegar:
Os quiero.