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domingo, 5 de septiembre de 2010

Capítulo 125. La pesadilla del sueño.


En el punto de partida no había nadie. Sólo Mari y yo.
Mirábamos la hora cada dos minutos. La noche, el frío y la borrachera que teníamos nos hacían desear estar en nuestrar respectivas casas.
De repente, apareció ella. Con pelo acrílico, cuero y tacón y antes de que hablara, el metro apareció por el túnel.

No sé como ni cuando nos empezó a contar historias muy extrañas de si se había perdido, que no sabía llegar a su casa, que sus padres la esperaban. La verdad es que yo no le eché mucho cuenta. Mari sí, y allí estaban las dos parloteando.

-Pero, ¿dónde vives?
-En la Pirotecnia.
-Pues eso no está muy lejos de aquí, a dos paradas.
-La verdad es que hacía años que busco mi casa.
-¿Cómo?_Evidentemente, nos había tocado la loca del metro. No podía creer que esa mujer estuviera años deambulando por el metro_Señora, usted está bien.
-Pues ahora que lo dices... NO. Tengo mucha hambre y vosotros dos...

No vi mi cara, pero la de Mari era un poema...

-...Vosotros dos oléis muy bien.

Y antes de que me diera cuenta la boca deformada llena de dientes afilados estaba dentro de mis intestinos. Devorándome como los velociraptores para que me enterase de todo.

Menos mal que me desperté de un salto. Aún así, la mujer perdida del metro me dio la noche, mejor dicho me dio el sueño.

sábado, 27 de junio de 2009

Capítulo 60. Miedo.


Esta historia habla del miedo.Miedo a la soledad, a quedarnos a solas con nosotros mismos. Esos instantes de angustia en los que te miras a través del espejo y ves tu realidad.

Miedo a perdernos en una muchedumbre ausente de sentimientos. A pesar del gentío que nos rodea sólo estamos nosotros con nuestro miedo.

Miedo a decidir, a escoger un camino correcto o incorrecto. Miedo a quedarnos parados en un punto. Miedo a continuar caminando. Miedo, miedo, miedo...

Es el miedo el que nos ata de pies y manos, el que nos impide disfrutar de las maravillas que nos ofrece el mundo.

Pero, a pesar del miedo, tengo esperanza. Es lo único que nos queda cuando cae el telón y comienza la función. Hay que salir al escenario y actuar como si nada ocurriese, ocultar los verdaderos sentimientos e intentar convencer a los demas que en realidad somos muy felices.


(Ahora esto se incrementa al terminar una etapa, el miedo a lo desconocido del futuro, el como será mi vida? Recuerdo hace años estas conversaciones contigo y ahora más que nunca te entiendo).

Cruz Vega