domingo, 12 de diciembre de 2010

Capítulo 132. El amor es eterno.


El amor es eterno.
El diamante dura pero se fragmenta.
El dinero te da posesión pero no pasión.
La palabra te da recuerdos pero no sensaciones.
Fue el amor.
Es el amor.
Será el amor.
El amor es eterno y
la eternidad inabarcable.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Capítulo 131. Pinta con tu abuelo.

Cuando uno está en la televisión sabe que el momento de los recursos es el más peliagudo porque tienes que sacar temas de conversación donde no los hay y sobre todo hacer cosas de lo más extrañas.

Este es el caso del pasado día en el que fueron a entrevistarnos a Antonio y a mi por un corto documental, Más allá de San Fernando, que hicimos junto a unos compañeros hace ya más de tres años. En el momento de los recursos yo tenía que hacer como que escribía un guión. Et voilá. Este fue el resultado.

Primera escena
Aparece en una casa abandonada un gato de angora. Parece que la mansión llena de hojas secas no está habitada, pero en una de las ventanas se puede apreciar una luz tintileante que hace presagiar que alguien habita en la casa.

Segunda escena
La siguiente escena transcurre en un salón tecnológico. Solo se puede apreciar la blancura de las paredes y los diferentes dispositivos de Apple (product emplecement). Nadie se ve en la habitación.

Tercera escena
Estamos en África, en un desierto helado. Aquí se puede apreciar una muchedumbre que huye. Con harapos, en soledad aunque sean muchos. Todos intentan sobrevivir sin ningún acompañante.
De repente, en mitad del Far West aparecen unas naves espaciales. Carmen mientras tanto le dice al cámara tampoco te mates.

Mira que premio tan bonito nos han dado.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Capítulo 130. El último cuadro de Sorolla.

"La señora de Pérez de Ayala"

“Una fina y templada mañana madrileña del mes de julio, en su jardín, Sorolla pintaba el retrato de mi mujer, observándole yo, a su lado. Éramos los tres solos, bajo una pérgola enramada. Levantóse una vez y se encaminó hacia su estudio. Subiendo los escalones, cayó. Acudimos mi mujer y yo en su ayuda, juzgando que había tropezado. Le pusimos en pie, pero no podía sostenerse. La mitad izquierda del rostro se le contenía en un gesto inmóvil, un gesto aniñado y compungido, que inspiraba dolor, piedad, ternura. Comprendimos la dramática verdad; la cuerda, extremadamente tirante, se había quebrado. (Sorolla sentía el pavor y el presentimiento de la parálisis; años antes había padecido un amago). Aun así y todo, rebelde contra la fatalidad que ya le había asido con su inexorable mano de hierro, Sorolla quiso seguir pintando. En vano procuramos disuadirle. Se obstinó, con irritación de niño mimado a quien, con pasmo suyo, contrarían. La paleta se le caía de la mano izquierda; la diestra, con el pincel más sujeto, apenas le obedecía. Dio cuatro pinceladas, largas y vacilantes, desesperadas; cuatro alaridos mudos, ya desde los umbrales de la otra vida. Inolvidables pinceladas patéticas! ‘No puedo’, murmuró con lágrimas en los ojos. Quedó recogido en sí, como absorto en los residuos de luz de su inteligencia, casi apagada, de pronto, por un soplo absurdo e invisible, y dijo: ‘Qué haya un imbécil más, ¿qué importa al mundo?”

Ramón Perez de Ayala

Texto seleccionado por Antonio Ángel Barahona

jueves, 14 de octubre de 2010

Capítulo 129. Carta a un hermano.

Cuando me dijeron que tenía que leer algo, bueno mejor dicho me ofrecí yo para que nos vamos a engañar, me empezaron a rondar por la cabeza multitud de ideas, pero me he quedado con una fundamental. Qué es un hermano.

Tengo la suerte de poder disfrutar y algunas veces aguantar a cuatro hermanos maravillosos. En torno a ellos guardo los primeros recuerdos de mi vida. Una infancia en donde dormía en una litera, de la que creo que me caí, con el que se casa hoy. De ti puedo recordar muchas cosas, el coche eléctrico que me rompiste, las rabietas que me has hecho coger, las veces que te has tirado encima mía y por poco me asfixias, pero estamos en tu boda y me voy a ceñir a lo bueno. Por cierto, esto de tener hermanos es buenísimo no hay quién me gane comiendo caracoles porque si te descuidabas te quedabas sin ninguno. Retomando esa infancia que vive junto a vosotros me ha hecho siempre tener en cuenta que un hermano es lo más importante que existe. Nuestro abuelo siempre decía primero la sangre y, es cierto, nuestra sangre esta regada de algo especial que nos ha unido siempre a pesar de la diferencia de edad, porque por si no se han dado cuenta yo soy mucho más joven que todos ellos. Y esto también ha hecho que sea el más protegido por los cuatro.

Hoy 12 de octubre es un día especial para nuestra familia. Es una fecha que llevamos grabada en nuestro ADN, es nuestra patrona (es así, seamos o no Guardias es el día de nuestra patrona). La Virgen del Pilar siempre ha protegido nuestra casa e incluso ha bendecido algún matrimonio como el de nuestros padrinos.

Por cierto, hablando de padrinos, tengo que hacer una mención especial a dos personas que aunque hoy no las veamos, están muy presentes aquí. Si miramos un poquito más allá, justo al lado de mi madre, que tanto se desvivió por ella, y al lado de tu hermano Mari Carmen, están presentes. Están presentes y están disfrutando de unos de los días más bonitos de vuestras vidas y de las nuestras.

¿Qué es un hermano? Yo parafraseando a Bécquer tengo que decir que un hermano eres tú.

Muchas felicidades a los dos y Mari Carmen, solo tengo que decirte una palabra que encierra todo, bienvenida HERMANA.


Leída el 12-10-2010 en la boda de mi hermano Alfonso y Mari Carmen

sábado, 9 de octubre de 2010

Capítulo 128. El frío de otoño.


Al llegar el frío de otoño, pensó inevitablemente en los días pasados con su familia. La piscina y alguna que otra escapada a la playa eran parte fundamental de sus veranos. Ahora, el frío que llegaba tras San Miguel lo dejaba un poco melancólico.

Al llegar el frío de otoño, pensó inevitablemente en la nueva colección de abrigos que pronto estaría en todas las tiendas. El verano lo pasó bien, como de costumbre. La vuelta al trabajo fue dura pero ahora que el frío llegaba tras San Miguel, la rutina de siempre la dejaba un poco melancólica.

Al llegar el frío de otoño, pensó inevitablemente en su vida. Ya eran más de ochenta otoños los que había vivido y el invierno se le antojaba duro. _Será este otoño el último_Pregunta que desde hacía cinco años se iba repitiendo una y otra vez. Ahora, el frío que llegaba tras San Miguel hacía que sus huesos se resintiesen por la humedad del ambiente y eso lo dejaba un poco melancólico.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Capítulo 127. Aikido.


DEKIRU TO OMOU DEMO, JISSAI WA DEKINAI

Cuidado con lo que "creas" que puedes hacer, porque a lo mejor dista mucho de lo que "realmente" puedas hacer.

Kisei Dojo