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lunes, 31 de octubre de 2011

Capítulo 151. Gadafi.

Veo las imágenes de la muerte violenta de Gadafi y no siento alegría. Sé que ha sido un dictador cruel, que ha enfrentado a hermano contra hermano; un sátrapa que vivía en palacios de oro mientras la población moría de hambre, pero ese instante en el que la multitud lo zarandea, le agrede y lo mata, no me satisface.

En ese instante, recuerdo diferentes refranes que encierran una violencia atávica: "a cada cerdo le llega su San Martín", o la frase de "él que a hierro mata a hierro muere."

Y me he hecho la pregunta del porqué no me satisface este juicio sumarísimo y la condena popular a muerte. Y he llegado a mi conclusión personal de que quitar la vida a otra persona es un fracaso de la humanidad. A lo mejor, la humanidad que deseo no existe, sino que el hombre es un ser violento por naturaleza y en esas situaciones sale el instinto de supervivencia (o tú o yo).

¿Existe la humanidad tal como la anhelamos?
¿Es un espejo contraído, una esmeralda de Nerón o una cueva platónica?
¿Dónde miro? ¿Dónde busco?
¿Inexiste el anhelo tal como lo humanizamos?
¿Es un expandido reflejo, una Cruz de la Verdad o unas sombras absolutas?
Nunca encuentro. 
Siempre. 
Siempre. 
Siempre pierdo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Capítulo 143. Cuba.


Gritos de libertad resuenan en tus playas.
Son ahogados por las olas, mientras las mentiras la encadenan.

Tuvo que partir hacia el exilio.
Un exilio interior que hizo de su nombre un vacío.
Sueña con la arena, sueña con canciones alegres de corazones sin alma.
Almas arrebatas por falsos ideales.
Ideales que igualan al hombre, pero destruyen a la persona.
Personas que gritan en los malecones, que gritan en las calles, que gritan en las cárceles.

¿Dónde está mi casa?
Tuvo que dejarla.
Mi camino fue la mar y la muerte.
Tuve que dejarla.
Por un sueño de democracia y vida.

Tuvo que partir al exilio, pero ella vivía en él.
Cuba no ha muerto.
Sigue viva en cada mujer, en cada niño, en cada palmera que se alza contra el tirano.

El exilio tuvo que partir.

¿Dónde está la libertad?
En cada muerto.
En cada vivo.
En cada lucha.

Tuvo que partir hacia el exilio
y al mirar atrás la vio.

Te quiero, pero volveré.
Aunque solo sea con alma recuperada.