
La edad no es un problema. Eso pensaba yo hasta que mis agujetas y mi cólico me pusieron en mi sitio. La Feria no cambia. Cambian las personas. Desde hace más de un siglo y medio se mantiene esta celebración colectiva de la primavera. Mi madre bailaba en la Plaza España, nosotros en los Remedios. Mi abuela se llevaba filetes empanados al Prado, nosotros botellonas a la portada.
Hay que cambiarlo todo para que todo siga igual. Esta máxima de El Gatopardo se actualiza cada abril en Sevilla.
A bailar, a bailar, a bailar. A bailar sevillanas. Todo el mundo a bailar.
La primera con montadito.
La segunda con manzanilla.
La tercera con fino.
Y la cuarta con un bastón a lo Gene Kelly para apoyarte en el careo.
La Feria de las vanidades ya está aquí. Disfrútala.